Que la IA te recomiende
Cómo dejamos esta web legible para una IA, paso a paso
Sin caso de cliente que enseñar, enseñamos el nuestro. Qué se hizo, en qué orden, qué costó y qué puedes comprobar tú mismo en cinco minutos.
Publicado el 8 de septiembre de 2026
En corto: no tenemos un caso de cliente que enseñar, así que enseñamos el nuestro. Esta misma web se preparó para que ChatGPT, Perplexity y el resumen con IA de Google puedan leerla entera. El resultado lo mide una revisión pública y gratuita que puedes correr tú, sobre esta dirección o sobre la tuya.
Por qué nuestra web y no la de un cliente
Porque es la única que podemos enseñar completa, con el antes y el después, sin pedirle permiso a nadie ni maquillar el resultado. Si el trabajo sirve, tiene que verse aquí primero.
La revisión la mantiene otra empresa, isitagentready.com, y su forma de medir puede cambiar con el tiempo. Por eso lo que se entrega en un trabajo no es una nota, sino el antes y el después medidos el mismo día con la misma herramienta.
Lo primero, y lo más aburrido: que el texto esté ahí
Muchas webs modernas no mandan la página escrita. Mandan las instrucciones para dibujarla, y el navegador la dibuja al llegar. Tú la ves perfecta; una máquina que no dibuja nada ve una hoja en blanco.
Es el problema más común y el más caro de descubrir tarde, porque desde fuera la web se ve bien. La revisión lo detecta en segundos.
Aquí la página llega escrita. Todo su texto viaja en el primer envío, incluidos los formularios, que se pueden mandar aunque el navegador tenga los efectos apagados. Es lo primero de la lista porque sin eso lo demás sobra.
Una versión sin adornos, que es la que prefieren las máquinas
Cada página de este sitio tiene además una segunda versión: el mismo texto, pero pelado, sin menús, sin botones y sin colores. Una máquina que la pida recibe solo el contenido.
No son dos textos que mantener: la versión pelada se genera sola a partir de la página buena cada vez que se publica, así que no pueden decir cosas distintas. Y hay un índice, en el sitio donde esos sistemas lo buscan, que lista todas las páginas con su descripción.
Describir el negocio para que una máquina lo entienda
Aquí está la mitad del trabajo, y es la parte que no se ve. Consiste en dejar escrito, en el formato que esas herramientas leen, una ficha con:
- qué empresa es y quién está detrás, con el nombre exacto;
- qué servicios da, cada uno con lo que es de verdad —no los cuatro con la misma etiqueta, que es un error fácil de cometer y que nadie nota;
- en qué países atiende y en qué idioma;
- cómo se la contacta;
- qué preguntas responde, con su respuesta.
Un buscador puede adivinar parte de eso leyendo el texto. Una IA que tiene que elegir dos o tres nombres para su respuesta no adivina: se queda con el que se lo puso fácil.
Decidir quién puede entrar, y dejarlo dicho
Toda web tiene un archivo donde se dice qué programas pueden leerla. El de este sitio nombra uno por uno a los de ChatGPT, Claude, Perplexity, Google y los demás, les da permiso para leer y deja escrito qué se puede hacer con el contenido.
Es una decisión de negocio, no un ajuste técnico. Hay negocios a los que les conviene lo contrario. Lo que no tiene sentido es no haberla tomado nunca.
Y nos pasó a nosotros, así que conviene contarlo. La empresa que tenemos delante de la web traía activada una opción que prohibía a esos programas leerla. Justo lo contrario de lo que vendemos, encendido sin que nadie lo pidiera. Se descubrió mirando el detalle de la revisión, no su nota: la nota decía «bien».
Si tu web tiene un proveedor de por medio —y casi todas lo tienen—, vale la pena mirar esto antes que ninguna otra cosa.
La parte que casi nadie necesita
Hasta aquí es texto y descripción. Lo siguiente es que la web pueda contestar, no solo dejarse leer: que un programa le pregunte «¿qué servicios ofrecen?» y reciba la respuesta directa, sin tener que interpretar una página.
Eso también está montado aquí, y decimos lo que hay que decir: para la mayoría de negocios es exagerado. Una panadería no lo necesita. Lo construimos porque esta web es la demostración de lo que vendemos, y porque hasta que no lo haces no sabes qué parte aporta de verdad y qué parte es humo.
Lo que costó
En dinero, casi nada: es trabajo sobre la web y decisiones de configuración. Lo único que puede costar aparte es lo que cobre tu proveedor por alguna función concreta, y eso se dice antes de empezar, no después.
En tiempo: la parte de contenido y descripción, unos días. La parte de contestar a máquinas, bastante más, y es opcional.
Lo que puedes hacer tú en cinco minutos
Pásale tu dirección a la revisión y mira el resultado punto por punto. Vas a salir de ahí sabiendo tres cosas:
- Si tu texto llega escrito o llega en blanco.
- Si tu negocio está descrito de forma que una máquina lo entienda.
- Si estás bloqueando sin saberlo justo a quien querías que te leyera.
Con eso ya puedes decidir. Si quieres arreglarlo por tu cuenta, adelante: está todo aquí contado. Si prefieres que lo hagamos nosotros, eso es que la IA te recomiende — y la revisión inicial de tu web entra gratis en la llamada, contrates o no.